



FICHA TÉCNICA
Estudio Servente & Larrazabal Arqs
Proyecto y dirección: Arq. Santiago Servente Arq. Victoria Larrazabal
Ubicación: Barrio Cascada Chica, Altos del sol, San Martín de los Andes
Superficie de terreno : 1300 m²
Superficie: 440 m² cubiertos
Destino: Vivienda unifamiliar

Esta casa de vacaciones está ubicada en uno de los barrios cerrados más consolidados próximo al centro de San Martín de los Andes. El lote presentaba la particularidad de elevarse sobre el nivel de la calle de acceso y luego descendía con una leve pendiente hacia al fondo, abarcando la vista imponente del Cerro Chapelco.
La dirección del lote nos hizo pensar en armar la vivienda a través de espacios principales que presentaran vistas cruzadas, que disfrutaran tanto de las visuales hacia el cerro como del mejor asoleamiento hacia el norte, gozando de total privacidad sobre los lotes vecinos. El estar comedor en la planta baja y el espacio de uso común que vincula los tres dormitorios de la planta alta, toman esta característica. Los espacios se expanden hacia el norte y sur a través de los grandes ventanales, como fuelles abiertos que traspasan y atraviesan el volumen consolidado.
Los techos inclinados corren en esta dirección principal asemejando el perfil de las montañas de una manera sutil y fluida. La piedra es el material elegido como envolvente de los volúmenes principales y dan carácter y contundencia al perfil de los mismos.
Interiormente se destacan los juegos visuales del hormigón visto que define la estructura principal de la casa, la madera de raulí y la piedra que continua desde el exterior hacia el interior generando un espacio que se impregna de calidez y cierta rusticidad de la Patagonia.
El terreno de dimensiones acotadas se aprovecha y define a través de la creación de diferentes áreas de uso, un deck y pileta exterior que crean un recorrido que vincula el estar comedor con la zona de relax, que disfruta de un pequeño sauna y un hidromasaje. Un deck semi cubierto que marca el acceso principal. Y un tercer patio de uso más íntimo al que se accede desde la cocina. Esta serie de patios genera un nuevo paisaje propio para la vivienda y aportan privacidad y contención al espacio exterior.



El terreno sobre el cual nos propusieron intervenir tenía la particularidad de presentar una lomada pronunciada que ascendía desde la calle de acceso hasta alcanzar las mejores vistas del Cordón Chapelco. La idea fue desarrollar una casa de carácter macizo y rocoso, con un perfil que se enlazara con las formas del paisaje de las montañas y que junto al trabajo expresivo del vacío se le otorgáramos fluidez, aire y luz.
Proyectamos la vivienda en torno a patios cuyas temáticas y condiciones caracterizan los espacios interiores y generan un paisaje propio, ya que a pesar de encontrarnos en la montaña, con espectaculares vistas lejanas, el barrio está ya muy consolidado, con varias casas vecinas alrededor. Buscamos a través de estos espacios crear privacidad, protección, refugio y así mismo lograr ampliar las visuales hacia el majestuoso paisajes de las montañas lejanas. Estos patios van articulando los espacios interiores, conectándolos visualmente entre si y creando un paisaje privado, protegido de las vistas de los vecinos.




El acceso principal, elevado sobre la calle, es un vacío practicado en la fachada principal hacia la calle. Una escalera paisajística conecta los niveles y desemboca en este patio de acceso semicubierto, un espacio de transición entre lo público y lo privado. Desde este punto se inicia el recorrido propuesto, que atraviesa la casa hacia el próximo patio-jardín.
El patio-jardín al otro lado de la vivienda, es el lugar del esparcimiento y ocio. Se consolida por 3 elementos arquitectónicos: un brazo que se despega de la casa en dirección sur actuando como protección de los vientos predominantes del sur oeste y de las visuales del lote vecino, el volumen de la piscina que corre de forma paralela a la casa hacia el fondo del lote, y que se usó para tomar el desnivel del terreno que vuelve a descender; y el deck dispuesto al este como extensión del interior de la vivienda hacia el parque. Todos estos elementos forman un conjunto de espacios interconectados de manera visual y funcional.
Otra vez atravesando el brazo que se extiende hacia el jardín visualizamos el tercer espacio exterior, un pequeño refugio privado de uso exclusivo del núcleo de la cocina. Las vistas se cruzan y se traspasan. Un espacio se diluye en otro. Los espacios exteriores se conectan.


La planta alta contiene los espacios más privados, hacia el este el dormitorio principal con su baño y área de vestir y hacia el oeste los dormitorios de los hijos. Entre ambos, un espacio compartido atraviesa la casa en dirección norte sur, conectando las vistas y aprovechando el asoleamiento de la orientación norte. Este ambiente se proyecta hacia el exterior en un gran deck mirador, desde allí se disfruta de las vistas más amplias sin interrupciones.
El volumen principal dela casa trabajado en piedra, se desarma en volúmenes más pequeños diferenciados por la disposición de los techos inclinados que corren todos en un misma dirección y por los voladizos salientes, que contribuyen a definir los espacios exteriores.
La casa se observa como una especie de macizo que se va desarmando y transformando, sin perder la continuidad del lenguaje y así transformar y crear el espacio que la rodea.
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